¿En qué se diferencia la confianza de la fe?
 
 

la confianza

Para determinados destinos, algunos caminos son más indicados que otros. De igual forma, para depositar la confianza, algunas formas de proceder demuestran ser más fiables que otras.1

Nuestra confianza en una determinada situación es la sensación de seguridad que tenemos de ella.2 Está justificada por la fiabilidad de los procesos que la han generado.3 Históricamente, la coherencia y la probabilidad, basadas en relevantes hechos observados, han demostrado ser fiables para depositar la confianza de forma adecuada.4

Un hecho observado es un indicio de una situación segura en la medida que éste resulta coherente con similares situaciones que han demostrado ser seguras.5 Cuánto más probable sea que se dé el hecho observado si la situación fuera segura, tanto más indicativo es éste de ella.6

La conducta de las personas nos da a conocer hechos observables que son pertinentes para evaluar qué tan dignas de confianza pueden ser. De esta forma proporcionan una base corroborable y sólida de indicios objetivos para evaluar su fiabilidad.

Antes que nada, un depósito juicioso de confianza exige que examinemnos la cuestión que nos ocupa en el contexto mayor de los actuales conocimientos pertinentes de trasfondo. Y para ser justo y ecuánime, se contrapesa la cuestión, y los supuestos subyacentes, por considerar conscientemente lo contrario.7

La duda no solo motiva a investigar si estamos en lo cierto, sino también si nos hemos equivocado.8 Evaluamos ecuánimemente si los hechos observados dan más apoyo a lo que se propone, o a lo contrario. Corregir un error no es un motivo de vergüenza, sino motivo de orgullo, porque es un logro importante.9

La confianza, depositada juiciosamente, es provisional y revisable. Conscientes de la posibilidad de error, revisamos constantemente nuestro nivel de confianza a la luz de nuevos hechos observados. Así, un juicioso nivel de confianza se ajusta, de manera ecuánime y constante, en proporción a los actuales indicios observados.10

En resumen, un juicioso depósito de confianza se ajusta a las probabilidades correspondientes. Para calcularlas, requerimos datos objetivos relevantes. Y lleva tiempo analizarlos de forma crítica y ecuánime. Pero con el desempeño habitual, las habilidades correspondientes se convierten en una naturaleza arraigada. Así, con la práctica se hace más fácil.11

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la fe

En el fondo la fe surge, discutiblemente, de una forma de proceder.12 Esta forma de proceder se asemeja a la de un recién nacido, que instintivamente fija su mirada en la madre y se aferra a ella.13

Como forma de proceder, la fe es visceral e inexperta. En última instancia, no hace uso consciente y ecuánime de los hechos observados, ni de la coherencia. Pero es alabada por sectas y cultos, sobre todo en aceptar sus ideas, o al menos conformarse externamente.

Se puede depositar la confianza sólo por fe, lo que resulta en una la sensación de seguridad atribuible exclusivamente a tal forma visceral e inexperta de proceder.14 Recién después, se pueden buscar hechos que la apoyen. Si no, puede ser apoyada, posteriormente, en ingeniosas racionalizaciones justificativas. Pero vale la pregunta: ¿Qué tan fiable es la fe, como forma de proceder, para depositar nuestra confianza?

Tener fe, en el sentido de una sensación de estar en lo cierto, derivada de tal forma visceral e inexperta de proceder, no cambia la probabilidad correspondiente. Una sensación de estar en lo cierto no es un indicio fiable de ello.15 No excluye la posibilidad de que en el futuro se demuestre nuestra equivocación. Por eso, actuar sobre ella es arriesgado.

Si una sensación visceral, por sí misma, de que una idea es verdadera alcanzara para justificar creer que realmente lo sea, entonces podría justificar creer cualquier cosa. Dado que esta forma de proceder no se ajusta equitativamente a los hechos observados, no vale como justificación.16

Una expectativa por fe no guarda relación estadística con el objeto esperado. Tal expectativa no es atribuible a un manejo objetivamente defendible de los datos disponibles por parte del expectante.17 Más bien obedece a una forma visceral e inexperta de proceder, sin mérito para fijar una expectativa sensata.

En resumen, la fe como forma de proceder, no hace uso ecuánime de los hechos observados, ni de la coherencia.18 Al fin y al cabo, puede aprobar cualquier idea, sin importar los hechos.19 No solo es propensa al error y al autoengaño, sino que no comprende ningún mecanismo para corregir los errores derivados de ella.

Entonces, ¿cómo proceder?

Si preferimos un depósito de confianza lo suficientemente acertado para actuar con inteligencia, entonces debemos proceder de una forma que ha demostrado ser fiable para este fin. Un manejo ecuánime, juicioso y objetivamente defendible de los criterios de la coherencia y de la probabilidad, basados en hechos observados, se adecua más a este objetivo que el proceder por fe.

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La confianza, por un manejo ecuánime de los hechos observados, no solo favorece la interacción social, sino que la fortalece.20 Cuando cada uno es juicioso a la hora de depositar su confianza, lo inclina al que pide nuestra confianza a mostrarse realmente digno de ella. En la medida que esto se generaliza, resulta favorecido un clima general de confianza más sólido.21

borrador al 1 may. 2016. Para revisión crítica. Carmen Chase

Notas
1. asimismo para una expectativa objetivamente defendible, para calcular una probabilidad, para tomar una decisión, etc.
2. Por ej. seguridad de que los resultados de cierta acción salgan conforme a lo planificado; de que lo que se afirma como verdadero realmente lo sea; de que cierta persona va a actuar conforme a lo acordado... Onora Sylvia O'Neill, filósofa especializada en la confianza, resume en “Philosophy Bites” de 27 de mayo, 2012, tres criterios generales para confiar en otro: 1. su capacidad de hacer lo que se propone; 2. su honestidad; y 3. su fiabilidad (evidenciada en un historial de desempeño exitoso al respecto)...
3. Alvin Goldman, resume su fiabilismo original así: “The justificational status of a belief is a function of the reliability of the process or processes that cause it, where (as a first approximation) reliability consists in the tendency of a process to produce beliefs that are true rather than false.” (acastellanización provisional: “el estado justificativo de una creencia es una función de la fiabilidad del proceso, o los procesos, que lo causan, donde (como primera aproximación) la fiabilidad consiste en la tendencia de un proceso a producir creencias que son verdaderas más que falsas.”): véase “What Is Justified Belief?”, (Epistemic Justification, 1979, p. 95).
4. Los hechos funcionan como un pegamento metafísico para el conocimiento: ver “The Metaphysics of Knowledge”, Keith Hossack, (Oxford University Press, 2007), capítulo 1 “Facts,” pag. 33. Sirve como base para calcular las probabilidades relativas, etc. Por otra parte, el criterio de coherencia detecta contradicciones que son problemáticas para la verdad.
5. Sobre todo, si el hecho observado es relevante: es decir es más indicativo si es pertinente a detalles importantes del mismo tipo de situaciones fiables. Por ej., una matrícula válida de odontología es un indicio de tratamiento exitoso de una carie de muela, justamente porque pertenece al correspondiente campo de especialización válida que trata exitosamente con las caries de muelas. Otro ej.: Una deuda saldada en tiempo y forma es indictiva de la situación fiable de "ser buen pagador" por encajar con el mismo tipo de situaciones fiables de deudores que han saldado exitosamente sus deudas. Cabe señalar que un indicio se enmarca en el contexto mayor de los conocimientos previos, en particular los conocimientos pertinentes al tema en cuestión.
6. Por ej., si resulta más probable observar una matrícula válida de odontología en una clínica odontológica que brinda tratamientos exitosos de caries, entonces tal matrícula es indicativa de tratamientos exitosos de caries.
7. Las técnicas de considerar conscientemente lo contrario, de preguntarse dentenidamente ¿En qué podría haberme equivocado?, ¿Cómo podría haber llegado a una conclusión falsa? ¿Qué condiciones tendrían que darse para estar en el erroar con ésta idea? etc. pueden ayudar a compensar la tendencia a confirmar automáticamente lo que sentimos, lo que intuimos, lo que suponemos, lo que damos por sentado... ver sesgo de confirmación.
8. Aceptamos nuestra ignorancia, y la incertidumbre. Justamente, la curiosidad presupone la ignorancia como punto de partida: en la medida que la curiosidad se satisface, se consume a sí misma. Por otra parte, la duda motiva la libre investigación: en la medida que esclarece, la duda desparece.
9. De hecho, nuestro conocimiento más fiable resulta ser aproximado y revisable.
10. En las palabras de David Hume, “A wise man ... proportions his belief to the evidence.“ (traducción: un hombre sabio adecua su creencia a la evidencia de Investigación sobre el conocimiento humano, Ed. Alianza, 2005, pág. 149). Además de ser epistémicamente sensato y responsable, ajustar el pensamiento a los hechos observados permite la contrastación independiente, lo que facilita el entendimiento común entre sus practicantes.
11. Ver, por ejemplo, “Thinking Slow and Fast”, Daniel Kahnemann, (Editorial Farrar, Straus and Giroux, 2011).
12. conforme al uso popular, la palabra “fe” tiene varios significados, como una sensación de estar en lo cierto, una expectativa, un compromiso, etc., en el fondo atribuibles a dicha forma de proceder.
13. Esta forma visceral de proceder puede no ser obvia, sino pasar totalmente desapercibida por el sujeto.
14. también, se puede llegar a otras disposiciones por fe, por ej. una sensación de estar en lo cierto, etc.
15. Una posible explicación de una sensación de certeza por fe es que viene dado por los sistemas mentales subyacentes que operan a nivel subconsciente. Cuando dichos sistemas superan cierto nivel límite de actividad, alcanzan a la parte consciente del sujeto. Así, una sensación de certeza parecería surgir de la nada, involuntariamente, a la consciencia del sujeto. Ver, “On Being Certain”, Robert A. Burton, M.D., (St. Martin's Press, 2008), pág. 139. Para ilustrar, considere el reconocimiento repentino de una cara en las nubes cuando no se le buscaba conscientemente. Los sistemas busca-patrones y procesos subyacentes pasan desapercibidos hasta arrojar un posible acierto. En la medida que un patrón percibido supere cierto nivel de coincidencia con un patrón previamente registrado, los sistemas busca-patrones desencadenan una sensación de familiaridad, o bien de estar en lo cierto, sin pensamiento consciente al respecto. Ya sincronizados los sistemas busca-patrones con la parte consciente del sujeto, “llama la atención” al patrón coincidente. Recién después puede ser deliberado conscientemente, investigado, etc.
16. Por eso la fe, en este sentido, no vale como justificación objetivamente defendible. Y la historia del pensamiento humano demuestra que una sensación visceral de certeza es un criterio de verdad poco fiable. Sin embargo la fe, como forma de proceder, puede generar una sensación gratificante de estar en lo cierto, que en efecto permite tapar la incertidumbre y disfrutar de una tranquilidad deseada sin esforzarse por ella. Una alternativa es simplemente aceptar la incertidumbre y la ignorancia; otra es tomar la iniciativa de investigar para esclarecer la duda y salir de la ignorancia.
17. Por ej., la expectativa por fe de que un dios de la lluvia solucione las sequías no se ajusta a un manejo ecuánime de todos los hechos disponibles –considerando conscientemente tanto los hechos en favor de lo esperado, como los en contra de lo esperado. Más bien es atribuible a una forma más visceral e inexperta de proceder, incapaz de discernir entre relaciones de causa-efecto verdaderas y falsas. Así, proceder por fe permite la formación de expectativas supersticiosas.
18. El practicante de fe puede aceptar felizmente un hecho que apoya lo que éste desea tener por cierto. Pero su forma de proceder no se ajusta de manera juiciosa y ecuánime a todos los hechos disponibles, sino que se sirve de los que apoyan lo que desea tener por cierto, y pasa por alto los que lo contradigan. Por este motivo, esta forma de proceder entorpece el entendimiento común entre sus diveros praticantes con divera creencias atribuibles a ella.
19. en efecto puede simular, tácitamente, un proceso justificativo: una forma de dar por cierto lo que se desea que sea cierto –o si se prefiere, una forma de creer saber lo que en realidad no se sabe. El Profesor Boghossian, ha descrito este sentido de fe como “fingir saber”.
20. La interacción social es necesaria para funcionar como sociedad. Cuánto más seguros unos de otros, más se disponen a interactuar. Por eso, la confianza entre individuos les facilita funcionar como sociedad. Si bien existe una preferencia general por la seguridad (situación relativamente libre de peligros/riesgo de sufrir daños) ésta puede ser determinada por inferencia sobre hechos concretos y relevantes de la conducta, por encuestas, por experimentos controlados, etc. Cabe diferenciar entre distintas formas de satisfacer tal preferencia por lo fiable, ya sea por consciente acción inteligente para realmente saber estar lo más seguro posible, ya sea creer saber estar seguro sin pensa ni ractuar conscientemente al respecto, etc.
21. Para ilustrar, considera la situación en que todos tienen fundamentos sólidos para confiar en la moneda como medio de cambio. Constrástese con la situación en que no hay prácticamente ningún fundamento real identificable para confiar en la divisa, pero se exige confiar ciegamente en ella.

 
 
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