La libertad de acción y el destinotornado  
     
 
 

Ante los problemas, urgen las soluciones creativas y prácticas. Justamente, la brillantez humana radica en su capacidad de acción inteligente. Más aún, los logros importantes nacen del esfuerzo activo e iniciativa independiente.

Pero la creencia que el futuro es irremediablemente predeterminado repercute en los esfuerzos, socavando la iniciativa independiente. Perjudica la acción inteligente. Total, si se supone que el futuro está totalmente predeterminado por factores externos, fuera de nuestro control, no hay mucho que hacer. Resignados, los creyentes en él tienden a lograr menos.

El cerebro busca patrones y significado en los sucesos para lidiar con el mundo, pero no siempre acierta.1 Por cierto el pasado sucedió invariablemente de una forma determinada. Pero la intuición de que el futuro también sucederá de una sola forma irremediable predeterminada es infundada.

Por una parte, la deliberación consciente posibilita la acción inteligente. Nos permite ensayar mentalmente las posibles acciones concretas, prever las consecuencias razonablemente anticipadas, y examinar los impulsos antes de llevarlos a cabo. Así, nos permite tomar decisiones juiciosas, hacer planes inteligentes y adoptar propósitos.

Por otra parte, la libertad de acción es la capacidad de actuar conforme a los deseos, sin coacción o estorbos. Los deseos sí existen.2 Son motivos para actuar.3 Si bien la libertad de acción es condicionada por factores físicos, también nos permite influir en situaciones concretas y forjar el futuro.4 La libertad de acción con la deliberación consciente posibilitan la acción inteligente.

 
 

El argumento fatalista es autocontradictorio: el acto de negar la libertad de elegir delata una elección. Y poder elegir implica la libertad de acción. Al fin y al cabo, la idea que el futuro es irremediablemente predeterminado carece de fundamento identificable.5

Cabe diferenciar entre la libertad de acción, y un libre albedrío contracausal. Mientras la primera obedece las relaciones de causa-efecto, el segundo se supone separado e independiente de la cadena de causa y efecto.6 La noción de un libre albedrío contracausal es una tontería que refleja una anticuada cosmovisión dualista.

La voluntad humana puede superar la adversidad. El individuo no siempre logrará lo que aspire: lo acompañan sus semejantes, sucesos y circunstancias que a su vez le pueden resultar favorables, adversas o indiferentes. Pero de todas las fuerzas en juego, su esfuerzo activo es enteramente suyo. Más aún, es el factor más influyente en el rumbo de su vida.

Con la fuerza de su voluntad, el individuo puede dirigir y ajustar otras fuerzas conforme a su propósito. El resultado final de sus acciones coincide con sus deseos en la medida que su empeño es firme y fuerte en comparación con las otras fuerzas. El esfuerzo activo y libre iniciativa frustran la previsibilidad.

El futuro depende de la voluntad y perseverancia humana.

borrador al 1 dic. 2012. Para revisión crítica. Carmen Chase ¿Encontró un error? Comuníquenoslo.

 
 

“La humanidad, en la medida que no es sujeta a las fuerzas naturales, es libre para elaborar su propio destino. La responsabilidad es suya, y la oportunidad también.”


Bertrand Russell, "Is There a God?" (¿Existe un dios?) comisionado por, pero jamás publicado en, Illustrated Magazine (1952: repr. The Collected Papers of Bertrand Russell, Volume 11: Last Philosophical Testament, 1943-68, ed. John G Slater and Peter Köllner (London: Routledge, 1997), pp. 543-48, quoted from S T Joshi, Atheism: A Reader. Traducción provisional:C.C.

Notas
1. Por ej. a la regularidad detectada atribuirle un propósito pre-existente o finalidad pre-establecida; a la o casualidad fortuita atribuirle un plan intencional lo que implica algún autor del plan; a la pura coincidencia atribuirle una relación causa-efecto. Véase: “SuperSense: Why We Believe in the Unbelievable”, Bruce M. Hood, (HarperOne abr. 2009), cap. 1.También “The Believing Brain”, Michael Shermer, (Times Books, 2011), cap. 4 “Patternicity”. Este último entra en gran detalle neurocientífico. La explicación de autoengaño innocente no excluye otros posibles motivos para creencias fatalistas.
2. Podríamos decir que un deseo es un estado de insatisfacción con respecto a un objetivo, es decir un objeto de deseo. En otras palabras, los deseos son estados psicológicos. Las propiedades y estados psicológicos de los seres humanos se realizan en sus cerebros. El cerebro humano, a su vez, es físicamente constituido. En resumen, lo mental, en última instancia, requiere de lo físico.
3. ver "A BETTER PLACE: Selected Essays on Desire Utilitarianism", Alan Fyfe, 2006. Cabe señalar que los deseos no solo son motivos para actuar, sino que también son influidos por factores causales.
4
. Es compatible con un determinismo causal realista. En círculos filosóficos, la posición compatibilista gana terreno. Daniel Dennett, filósofo estadounidense y exponente del compatibilismo, defiende una especie de libre voluntad compatible con una postura fisicalista. Ver “Compatibilism”, por Michael McKenna, en Stanford Encylopedia of Philosophys.
5. La predestinación es conceptualmente similar al destino, pero con el atributo adicional de intención, voluntad o autoría de alguna supuesta entidad oculta, por ej. un dios o planificador oculto superior. Así, la afirmación de predestinación es más extraordinaria que la del destino, por lo que la correspondiente carga de prueba es más pesada.
6. Por ej. el libre albedrío causaría efectos, como levantar una mano, pero que de alguna manera no sería causado.

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