¿Cómo estar seguros sobre la existencia de Dios?  
     
 
 

Para estar seguros de la verdad de una idea1, debemos detenernos a examinarla con criterios fiables.2 Para este fin, la coherencia y la probabilidad, basadas en hechos observados, han demostrado ser más fiables que la intuición ingenua, la introspección, el misticismo, o la fe.3 Más aún, un manejo objetivamente defendible de criterios fiables nos ayuda a llegar a una conclusión más justa.

la idea clave

Se pueden resumir las características principales de un personaje, descripto en una sagrada escritura, por análisis de la misma. De esta forma, podemos resumir las características que más definen los dioses de las religiones monoteístas, como el cristianismo.

Las características claves del planteo bíblico de Dios son: 1. un ser oculto con propiedades psicológicas; 2. la interacción del mismo con el mundo físico. Sintéticamente, se trata de una mente incorpórea, que además interactúa con el mundo físico.4

DiosArriba: representación artística del Dios cristiano (con “D” mayúscula). Para una foto de Dios, clic acá.

Cabe señalar el papel subyacente de la explicación en el planteo de un Dios.5 La explicación que Dios creó todo implica que Dios debió existir antes, porque un creador precede a su creación. Si Dios es anterior a la humanidad, implica que es independiente de la humanidad.6

existencia

Determinar si algo existe de verdad es una cuestión de hechos.7 La razón es que nuestro conocimiento más riguroso de la existencia de las cosas viene dado por medio de hechos observados y contrastados por diversas personas.8 Así, para determinar si algo existe de verdad, necesitamos elementos de juicio fácticos.9

probabilidad previa

¿Qué tan típica es una mente incorpórea, que interactúa con el mundo físico, dado todo lo que se sabe al respecto?10 Todas las mentes que conocemos pertenecen a organismos con cerebros que funcionan. Y queda cada vez más claro que una mente requiere un cerebro en el cual realizarse.11 Una mente incorpórea es extremadamente atípica e incoherente con los actuales conocimientos pertinentes de trasfondo.12

Una mente incorpórea que, además, produce efectos en el mundo físico de los mortales, no coincide con los crecientes conocimientos sobre las causas de los efectos físicos.13 Como modelo teórico, es incoherente.14 A la luz de su relativa atipicidad e incoherencias, la probabilidad previa es extremadamente baja.15

Dada su escasa probabilidad previa, una mente incorpórea que supuestamente interactúa con el mundo físico de los mortales es una afirmación verdaderamente extraordinaria. Para ser justo, la correspondiente carga de la prueba es muy pesada.16

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indicios

Un hecho observado es un indicio de una explicación en la medida que éste resulta coherente con conocidas explicaciones similares, que lo explican cabalmente.17 Cuánto más probable sea que se dé el hecho observado si la explicación propuesta fuera verdadera, tanto más indicativo es éste de ella.18

Por cierto mucha gente siente la presencia de Dios. Y la sensación realmente tiene lugar dentro de los sujetos que la sienten. Pero, para estar seguros sobre la existencia de Dios, nuestra pregunta debería ser ¿Qué tan indicativa es esta sensación de la presencia de Dios, independiente de los sujetos que la sienten?

Para determinar si sentir la presencia de Dios indica de forma fiable su existencia, consideremos el mismo tipo de sensación de otras cosas relevantemente similares.19 Dado que la sensación de otras mentes ocultas e incorpóreas produce falsas alarmas o autoengaños inocentes, la sensación de estar en la presencia de Dios resulta poco indicativa de que realmente exista, fuera e independientemente de los sujetos que la sienten.

No encontramos nada concreto, corroborado como verdadero, que encaje con la idea histórica de Dios. Tampoco encontramos indicios objetivos de la independencia de Dios con respecto a la humanidad.

Por otra parte, tampoco encontramos indicios objetivos de la supuesta influencia divina en el mundo físico. Más bien resulta ser tal como se esperaría si Dios nunca interviniera en él. Significativamente, los supuestos efectos físicos atribuidos a Dios, e independientes del sujeto, no superan la prueba experimental.

Las conclusiones sobre la existencia de Dios, basadas en infundados supuestos subyacentes, o resultantes de una lógica defectuosa, distan de valer como conocimiento indirecto fiable al respecto. En resumen, cuánto más rigurosos son los criterios para evaluar las afirmaciones que Dios existe independientemente del sujeto, tanto más dudosas resultan.

probabilidad posterior

La existencia de Dios, independiente de la humanidad, resulta ser una afirmación verdaderamente extraordinaria. La correspondiente carga de la prueba es muy pesada. Hasta el momento, no se presentan pruebas suficientes que la demuestren más allá de toda duda razonable. Tras examinarla detenidamente, resulta improbable.20

Pero la improbabilidad de que Dios exista independientemente de la humanidad, deja mucho por explicar. Para llegar a una conclusión con mayor capacidad para explicar los hechos observados, consideremos lo contrario: que Dios más bien depende de la humanidad. Específicamente, examinemos la probabilidad relativa de que Dios sea de algún origen humano.

borrador al 15 mar. 2015. Para revisión crítica. Carmen Chase ¿Encontró un error? Comuníquenoslo.

Un argumento para el origen humano de Dios

la carga de la prueba

cargas correspondientes a las afirmaciones sobre Dios

supuestos subyacentes a la idea de Dios --->

conocimiento fiable de Dios --->

el supuesto poder causal de Dios --->

El poder de la oración a Dios

testimonios religiosos --->

otras consideraciones --->

 
 

Notas
1. La verdad objetiva (verdad con v minúscula) de una idea radica en la correspondencia con los hechos a los que se refiere. La teoría correspondentista de la verdad, también conocida como la teoría de adaequatio, es la noción más extendida de verdad. Se entiende como una relación de correspondencia entre una representación y lo representado.
2. Para que los criterios a utilizar conduzcan a creencias objetivamente verdaderas, se propone la condición validadora de fiabilidad demostrable, a modo de sobre-control en los propios criterios justificativos. Alvin Goldman, resume su fiabilismo original así: “el estado justificativo de una creencia es una función de la fiabilidad del proceso, o los procesos, que la causan...” (véase “What Is Justified Belief?” (Epistemic Justification, 1979, p. 95). Para contrastar diversas teorías de justificación, vease The Oxford Handbook of Epistemology, Theories of Justification, Fumerton, (Oxford University Press, 2002), cap. 6, pág. 220.
3. El criterio de coherencia interna detecta contradicciones que son problemáticas para la verdad. El criterio de coherencia externa considera una proposición en el contexto mayor del grueso de conocimientos de trasfondo (por ej. con principios más generales y más corroborados como constantes) -sobre todo los directamente relacionados con lo que se propone. Ver “Diccionaro de Filosofìa”, Bunge, (Siglo XXI editores, 2007), pág. 26. Los hechos, a su vez, funcionan como un nexo entre el entorno del sujeto (incluídos otros sujetos), y su conocimiento de ello. En cambio, las intuiciones personales, sobretodo las ingenuas, son un criterio de verdad poco fiable, como lo demuestra la historia del pensamiento humano. Cabe reiterar que la fe no ha demostrado ser una forma fiable de llegar a una conclusión acertada.
4. En el fondo, se plantea un ser oculto de con propiedades psicológicas humanas, es decir consciencia, inteligencia, intenciones, deseos, etc., que además actúa en el mundo físico, es decir que interviene en el mundo de los mortales por razones, lo que causa efectos físicos. Este tipo de Dios no debe confundirse con una interpretación puramente simbólica de un dios. Los planteamientos que Dios sólo simboliza algo mundano y nada más, se diferencian del planteamiento bíblico de Dios. Por otra parte no es lo mismo “creer que Dios existe” que “creer que creer en Dios es bueno”.
5. por ej. el planteamiento del dios del viento apunta a explicar los vientos; el planteamiento de un dios más poderoso apunta a explicar aún más cosas, etc...
6. Si Dios existiera y creara a la humanidad, entonces debió existir antes, porque un creador precede a su creación. Si estos supuestos fueran ciertos, entonces Dios existiría independientemente de la humanidad.
7. Como una primera aproximación, existir en este sentido común significa tener una cosa “ser real y verdadero”: Diccionario enciclopédico usual Larousse, 2nda edición 2005, página 292. Existir físicamente no debería confundirse con alguna interpretación rebuscada de exisitir, por ej. existir como un personaje ficticio.
8. Los hechos observados funcionan como un pegamento metafísico para el conocimiento: ver “The Metaphysics of Knowledge”, Keith Hossack, (Oxford University Press, 2007), capítulo 1 “Facts,” pag. 33. Y si nuestro conocimiento riguroso de las cosas se ajusta a los hechos observados, entonces es revisable a la luz de nuevos hechos observados.
9. Por ej., si se proponen existir hombre invisibles en tal o cual lugar y tiempo, necesitamos relevantes hechos observados para examinarlo (huellas, etc...). No alcanza rebuscar una racionalización justificativa para lo que se desea tener por cierto, ni alcanza la fuerza de un deseo pasivo o convicción en sí para que sea así en realidad. Cabe señalar que la proposición “Dios existe” no debe confundirse con la proposición “creer en Dios es bueno”.
10. Nótese la categoría de referencia: mentes incorpóreas. Por otra parte, lo que se sabe al respecto -en sentido riguroso.
11. Las diversas actividades mentales se correlacionan cada vez más con las correspondientes actividades cerebrales. (Novella, Berlin, et al.) Tanto es así que se infiere que las propiedades y estados psicológicos se realizan en los sistemas del cerebro. Una mente incorpórea no coincide con los actuales conocimientos pertinentes de trasfondo. Véase dependencia psicofísica.
12. En las palabras del neurólogo Robert A. Burton, “El pensamiento incorpóreo no es una opción fisiológica.” (texto original “Disembodied thought is not a physiological option.”) de su libro “On Being Certain”, Editorial St. Martin's Griffin, NY, 2008, página 127.
13. aclaración: actuales conocimientos rigurosos sobre las causas de los efectos físicos independientes del sujeto creyente: por ej., sobre las causas del viento, etc... Cuanto más rigurosamente se investigan los efecto físicos, tanto más resulta que se deben a causas físicas.
14. Para un compendio de los atributos contradictorios del modelo teórico del concepto clásico de Dios, véase “The Impossibility of God”, Michael Martin y Ricki Monnier editores (Prometheus Books, 2003).
15. Los actuales conocimientos de trasfondo, sobre todo los más pertinentes, enmarcan una afirmación y forman una base para establecer una probabilidad previa. Cuánto mayor la coherencia de la afirmación con los actuales conocimientos pertinentes de trasfondo, tanto mayor su probabilidad previa. Considere, como ejemplo, la afirmación de que un objeto pesado que se soltó, cayó para arriba –acelerándose cada vez más rápido a los cielos. Tal suceso sería atípico, infrecuente o irregular. Si resultara cierto, nos sorprendería, porque choca con el principio más general y más comprobado que los objetos pesados que se sueltan caen a tierra. La expectativa de más de lo mismo, que los objetos pesados que se sueltan seguirán cayendo para abajo, es razonable, porque coincide con todo conocimiento previo al respecto. Cabe recalcar, conocimientos en sentido riguroso.
16. Cuánto más extraordinaria sea la afirmación, tanto más pesada es la carga de la prueba. ver Onus Probandi. La carga de la prueba para la existencia física del Dios bíblico, independientemente de la humanidad, es pesada; bastante más pesada teniendo en cuenta su influencia en el mundo físico de los mortales.
17. Cabe señalar que un indicio se enmarca en el contexto mayor de los conocimientos previos, en particular los conocimientos pertinentes al tema en cuestión. Así, el trasfondo de previos conocimientos pertinentes posibilitan la interpretación de un hecho observado como indicio. Por ej., el humo es un indicio de fuego dado los conocimientos previos sobre el humo, sobre el fuego, sobre la combustión, etc... Pero la observación del humo por sí no le indicaría fuego al que no tiene ningún conocimiento previo pertinente. Por otra parte, cabe recalcar la coherencia: un hecho observado es más indicativo de una posible situación que lo explica si es pertinente a detalles importantes del mismo tipo de situaciones que lo explican cabal y satisfactoriamente. Por ej., unas huellas en el suelo, coincidentes con cierta línea de calzado deportivo de talle pequeño, son más indicativas de una pequeña atleta que habitualmente corre por esa zona con el mismo calzado deportivo, que indicativas de un albañil que solo usa un gran talle de bota y que nunca pasa por ahi.
18. Por ej., un suelo húmedo observado al amanecer, es indicativo de la explicación provisional “llovió anoche”. La razón es que dado los conocimientos pertinientes, resulta probable que de se un suelo húmedo si la explicación “llovió anoche” fuera verdadera. El hecho observado coincide con los conocimientos previos sobre los efectos producidos por una lluvia nocturna. Pero no es una prueba contundente de que la causa haya sido una lluvia nocturna. Para ser justos, no alcanza buscar hechos que confirmen nuestra explicación favorita, sino que debemos considerar lo contrario, contra-indicios, explicaciones alternativas que produzcan los hechos observados, etc. Por ej. si alguien regara todo sigilosamente en que durmimos, produciría el mismo suelo húmedo al amanecer, con todo y charcos. Así, una explicación alternativa al suelo húmedo observado a la mañana podría ser “alguién regó todo anoche”. Hay que considerar la probabilidad relativa de cada explicación.
19. Es decir, otros ejemplos de sensaciones, pertenecientes la misma categoría de referencia, por ej. la sensación de estar en la presencia de un ser querido recién fallecido, la sensación de una presencia intencional y oculta en la oscuridad, de un fantasma, de un monstruo invisible debajo de la cama, de hadas, de duendes invisibles, de ángeles, de dioses, de un demonio, etc. Cabe reiterar que tales sensaciones son comunes.
20. Esta línea de razonamiento nos lleva a la duda de que Dios existe, un ateísmo negativo si se prefiere, en respuesta a la afirmación que Dios existe.

 
 
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